sábado, mayo 16


water, water everywhere
and not a drop to drink.
the rime of an ancient mariner, coleridge.
La caligrafía de su nombre en chino
El cambio de las estaciones produce desconcierto. Mudar de vestido, acostumbrarse a las variaciones de los árboles: el colchón de hojas debajo de las suelas secas. Extraño la casa de campo, tal cuál era. Ahora todo parece lejano, los mismos libros leídos en voz alta alrededor del fuego –por que el frío verdadero está allí. Y también el corazón chispeante de la leña impregnado en la lana de la ropa. Lo que recuerdo de antes, posiblemente, es otra forma del amor. Cuando todavía caminábamos a cuatro pies del suelo. Alrededor de la casa hay un camino: la verdad está llena de secretas alianzas. Nadie pidió que fuera así, simplemente sucedió que pasaron los años. Aprendimos a viajar cada vez más a menudo y la deriva del viaje es la historia de los árboles. Los niños de los tilos, las mujeres de la casa de campo en un sueño y en otro: los hombres de la tierra en la tormenta, mar adentro. Lejos de la dársena. Cuando lo único que vemos es agua, el jardín florece en la planta del pie.

sábado, mayo 9

Lazos de familia
En esta casa estás, con las últimas mismas siete letras de mi identidad, trazando el arco de la vida. Mi amiga escribió un poema donde su hermana pedalea la furia de las decisiones. Yo te veo y no puedo dejar de pensar en eso. Acá desaprendemos el camino de la infancia, nos despedimos caminando en la dirección opuesta por un corredor largo. Acá crecemos pero no nos criamos. El día declina: me asusta la hora de las brujas y me decís: Valeria, cómo te late el corazón. De la enredadera no cae el padre nuestro, pero creemos igual. Hasta mañana, nos hacemos fuertes evocando el lazo que nos une.

martes, mayo 5

All we need is love
La intimidad es la nueva prisión, pero ¿qué camino trazar entonces, sabiendo, hasta el margen del mejor perfil? Sí una noche de sábado se rompe, se rememora, se abre una puerta posible: cuando junte mis cosas y desaparezca de este cuarto, acá no queda nada de mí pero... ¿es cierto después? La liberación posible después de la intimidad es siempre infinitesimal. Si después me voy a poner de vuelta el mismo vestido, los mismos zapatos, escuchando el mismo disco de los Flaming Lips. Es un permanente volver a empezar y el lunes, en la resaca de la revuelta, vuelve la idea de que todo, todo lo que necesitamos es amor.Una dosis frenética de intensa intimidad, de pelo revuelto, de sábanas de sábado y una botella de Absolut contra la antigua Ley. Mientras camino hasta el subte pienso que las probabilidades géneticas son que mis hijos no se parezcan casi nada a mí. La historia del gen recesivo, pienso, quiere decir que la resaca de la revuelta también va a terminar de desaparecer.Los apasionados son otros, que no quieren tener hijos, que no lloran cuando despiertan solos. Chicas y chicos que no necesitan dormir juntos. Pero en la muerte del amor, todavía, imagino que el final llega muchos años más tarde: un mediodía, con un gesto nomás, yo me doy cuenta de que a partir de ese momento todo se termina. Eso es el amor y el amor se turba cuando entro en la boca del lobo. No, como ustedes piensan, cuando lo nuevo se vuelve antiguo.El amor se turba cuando una medianoche alguién te escribe y te das cuenta de cuánto cinismo puede haber en cinco palabras (que el conflicto proviene del goce no es simplemente un capricho narcisista). Porque él es el otro, el otro, el otro. Y yo, tristemente, no puedo hacer que seamos el mismo. Aunque por pura asociación libre una mañana alguien diga: no te voy a extrañar y yo tarde en darme cuenta de lo que quiere decir eso. Porque el desprecio es indispensable para el mantenimiento del amor. Y si él, de verdad, fuera un hombre sentimental... No hay revuelta posible para el amor y no me asusta saber que, cuando todo pasa del amor, hay un único reverso posible.

lunes, mayo 4

There is no smooth way into the future

Llora. Antes y después de encontrarse con él en la escalera. Se despiden como si fuera para siempre. El taxi tarda. En el fondo, él también está triste. El libro que le regaló tiene un secreto que jamás le van a contar a nadie: un camisón de seda se escurre entre los pies hasta el fondo de la cama. Es una imagen con la que soñarán mil veces ¿Qué perdura a la muerte del amor? Algo con cuerpo: el pelo en la pileta del baño, los desayunos del café amargo, los libros en la mesa de luz, el sol cuando el otro todavía duerme. Los tiempos cambian pero el amor es rústico como el guardabosque. Pero vaya a saber que suceda cuando piense en ello. En ese instante, lo que hay, entre los dos, es una familia creciendo en la dirección contraria, con el pasto amarillo y corto. La extensión de un campo cuando hace meses que no llueve.

domingo, abril 26

We may let the scaffolds fall, confident that we have built our world/Your keeper

Es el día más frío del año. Los días fríos las ideas sobre el amor son blancas. En la película alguien dice que los espantos están por toda la casa. Las ideas blancas son espantosas y están por toda la casa también. No fuma porque es feriado. Los feriados se parecen al domingo. Los domingos las ideas son blancas, como nubes. En un poema, en el malecón, una prostituta grita: yo soy otra. En la idea hay un eco del sueño, en el sueño hay un eco del poema, en el poema hay una mujer que grita como si fuera yo: toda genealogía es falsa. En un sueño, él le entrega un libro. Un libro de Lawrence sobre una mujer. Ella lee una frase subrayada al azahar. En el sueño todo es predestinación. En la vigilia un hueso pelado cae con un ruido estridente al piso y a él le crece un muñón de platino en el lugar del sexo.
Decía:
Sabía que tenía seda en los tobillos, dijo él. No importa, dijo ella, realmente éste es su sitio. Lo dejaré aquí. Sí, déjalo, podré ponérmelo entre las piernas por la noche para que me haga compañía.
Al costado, con un signo de exclamación, está el nombre de ella.
Ella marca frases en los libros con lápiz, en cruces y círculos. La casa está montada en el living. En el resto de la casa: ideas blancas y obreros, manchas de humedad como nubes. En otro sueño: él escribe un poema sobre romper la cama y obreros que gritan su nombre. Antes de salir de la cama, escuchan una conversación en el pasillo. Son ellos mismos, conversando de una forma muy triste: él recuerda a sus amantes como historias felices. Cosas que también son blancas: la piel, los dientes, el pelo cuando nos volvamos viejos. Ella piensa en el amor como en una historia de amor entre primos. Esa noche sueña que le crece un hueso de plata en la palma de la mano. Vuelve a dormir en el living después de una fiesta. Los obreros trabajan en la habitación. Con la ropa arremangada sobre el cuerpo es más fácil hablar del amor. Otra noche: hablan de cosas que no son el amor. Él ronca. Ella le pide que se vaya a dormir al living. Ideas blancas: ¿Son ellos, son sus padres? Duerme tapada hasta la cabeza.

miércoles, abril 1

en la casa de campo, hay una forma para cada prenda del amor.

Seguidores