jueves, septiembre 30

POEMA DEL CAIMÁN /MARY OLIVER*

Me arrodillé
al borde del agua,
y si los pájaros blancos
en la copa de los árboles silbaron alguna advertencia
no entendí,
bebí hasta el momento en que llegó
empujándome,
su cola se sacudía
como un fajo de espadas,
acuchillando el pasto,
y el interior de su boca como una cuna
se abrió,
rimando con dientes –
y así es como casi muero
de estupidez
en la bella Florida.
Pero no.
Me hice a un lado y caí,
él siguió su curso, golpeando todo en su camino
mientras se arrastraba hasta agua
y se arrojaba adentro,
y, al final,
este no es un poema sobre la estupidez sino sobre
como me levanté del suelo y vi el mundo
como si fuera la segunda vez,
de la manera en que es realmente.
El agua, el círculo de vidrio destrozado,
se curó a sí mismo con un susurro suave
y se tendió
con la luz negra del acero pulido,
y los pájaros, en las cataratas interminables de los árboles,
sacudieron abiertos los pétalos nevados de sus alas, y se dispersaron,
mientras, como recuerdo, y para afirmarme,
alcancé
y junté las flores silvestres del pasto alrededor mío-
estrellas azules
y trompetas de sangre-roja
en sus largos tallos verdes-
durante horas en mis manos temblorosas brillaron
como el fuego.

*Otro poema que tradujimos con Martín, y que a él le gusta mucho.

3 comentarios:

maquetas dijo...

especial en estos momentos.
será porque vi el caimán de cerca, muy cerca, y varias veces, que me dio en el centro. ahí, donde solo llegan las palabras con destinatarios marcados por experiencias comunes.
además, y no es un dato menor, me gusta como escribe la tal oliver.
muy lindo.
un beso.

mercedes dijo...

qué hermoso

Pablo dijo...

aaaaaaaah, qué belleza!!!!!!!

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