sábado, junio 13

a ella, esta mañana, le asoma apenas la raíz de un diente. una ola minúscula, perceptible sólo para la lengua -en mitad de la boca, en un lugar donde de natural no habría un diente. es un canino filoso, grave como un peligro escalonado. un diente nomás como medida del tiempo: se está de vuelta en el principio de la vida, se sonrie con una imaginación nueva. la leche hierve en la cocina y se separa de la nata, arriba. alguién remueve con una cuchara y deja todo blanco al denudo. la nata es la piel de la leche, la corteza de los materiales no siempre es sólida: en el verano, al sol de la dársena existen las escamas -la branquia de la respiración muda la piel de invierno, el peso grave de la tierra, la rutina de la casa de campo.

6 comentarios:

belen dijo...

valeria: qué lindo escribís.

mara dijo...

que lindo pensar en la piel de las cosas.

jqn vlnzl dijo...

por esas cosas, hoy me desperté y repetí en silencio algo que leí ayer, creo, me quedará dando vueltas para siempre: LA NATA ES LA PIEL DE LA LECHE. que hermoso.
te dejo mi saludo valeria.(soy joaquin, leímos juntos en la casa de la lectura la otra vez)

Debra Exlibris dijo...

bueno yo también te dejo un qué lindo.
leerte es lindo.


saludos!

nv dijo...

vale, mi blogroll te delata: dice que hace un mes. Quiero que subas de posición: que actualices tus bellezas por acá

Abel dijo...

valeria, soy un acérrimo lector desde hace muchos años de la revista Ñ, pues como amante de todas las expresiones artísticas la suelo ir a comprar cada semana como cualquier chico podría ir a comprar el más delicioso chocolate al kiosco más cercano.
Allí, aparece un cuento breve de tu autoría, en una de las tantas ediciónes semanales, más precisamente en la revista Nº 307 (15/08/2009), pagina 29, denominado "conejos" que me llamó la atención.
Desde el punto de vista artístico-literario, el cuento en cuestión tiene varios momentos kafkianos, y ello, no sólo no es un detalle menor, debido a deja traslucir que todavía tenés mucho potencial (y edad biológica) como para seguir desplegando las mencionadas virtudes dentro de este campo.
Mas allá de todo lo comentado, al leer tu cuento, quería agregar que tenía un compañero de facultad de Derecho de la UBA, proveniente de la ciudad de Azul, que también me mostraba -timidamente- poemas (y otros tópicos) escritos de su autoría, de muy buena calidad, circunstancia que motivó hacerte llegar no sólo esta particularidad sino también mis más enteras y sinceras felicitaciones por tu excelsa publicación.
Gracias por el arte.
Fdo: Abel Coga (Buenos Aires)
abelcoga@gmail.com

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